En la segunda parte de este informe, presentamos algunas medidas propias del ARS y su adaptación.

Densidad

La densidad es de algún modo, nuestro principal indicador del “volumen de juego” de un equipo, tomándolo principalmente a partir de la cantidad de pases que realiza. Al margen de que una sistematización más integral del concepto de “volumen de juego” requiere la inclusión de otras variables (como las llegadas al arco rival, los remates, o la posesión del balón), la medida de densidad nos aporta el dato correspondiente al movimiento del balón que se realiza entre los jugadores de un equipo.

Retomando el ejemplo del post anterior, la Selección Argentina en el partido que ganó 4 a 1 a Corea del Sur en el último mundial, el cálculo de densidad daba 0.227 con una desviación estándar de 0.419. ¿Suena a ratio de bateo en el beisbol? ¡No se asuste que viene la explicación! Ese número quiere decir que teniendo en cuenta solo vínculos fuertes (que explicamos previamente), el 23% de los vínculos posibles estuvieron presentes en aquel encuentro. La desviación estándar es mayor que la media, lo que indica que existe una gran variación en la distribución de las relaciones. Si tenemos en cuenta la red total, la densidad es de 2.8909 y la desviación estandar es de 2.6366. Una interpretación simple de este dato, es que los jugadores generaron vínculos fuertes solo con algunos nodos/compañeros, y que la densidad aumenta a medida que hay mayor participación de los distintos futbolistas, en otras palabras: los equipos centrados en dos o tres jugadores (Grecia’04, Italia’06) presentan una densidad menor que aquellos que distribuyen el juego en todo el equipo (España’10).

Mascherano y Messi, los jugadores más "recíprocos" del equipo argentino.

Reciprocidad

Esta medida indica en qué grado las relaciones son recíprocas, es decir, bidireccionales. Los jugadores más recíprocos son aquellos que funcionan como “transmisores” de pelota, no sólo como emisores o receptores. Ejemplificando para una mayor comprensión, la “pared” sería la jugada reciproca por excelencia.

Para obtener esta medida utilizaremos la red total (todo el equipo y no sólo los vínculos fuertes). El resultado es de 0.979, lo que indica una alta reciprocidad de la red. Los jugadores más recíprocos de aquel partido fueron Mascherano con 0.90 y Messi con 0.77.

Flujo

La idea de flujo máximo es responder a la pregunta de cuántos jugadores diferentes del vecindario (los nodos más cercanos en la red) de un jugador, sirven de caminos hacia el destinatario. Un jugador con mucho flujo tiene varias opciones de pase para hacerle llegar la pelota a cualquier otro jugador del equipo. Un jugador con poco flujo tiene pocas alternativas para hacer circular el balón, y por lo general, depende de un intermediario ¿Un ejemplo? Martín Palermo, Gabriel Batistuta, Hernán Crespo o cualquier otro goleador de área necesita de un asistidor para entrar en juego, lo cual lo convierte en un jugador de escaso flujo, mientras que un volante de recuperación o un armador clásico serían jugadores de flujo alto.

Los jugadores con mayor flujo de aquel equipo fueron Demichelis, Jonás Gutierrez y Messi; mientras que los valores mínimos de flujo lo tuvieron Di María y Samuel. Es más, su flujo es de 0, lo que indica que no existe ningún vínculo fuerte que conecten a estos dos jugadores con la red, la pelota les puede llegar en un pase pero no la pueden hacer circular a ningún compañero de los más activos dentro del equipo, son “sumideros” de juego. Una cuestión que no gravita en el caso de Samuel cuya función es otra, pero que marca de otro modo, el flojo partido de Di María aquella tarde.

Highlights de aquel partido:

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